viernes, 29 de abril de 2016

Ser mujer a partir de los 40, algo mágico

Por: Alexi Romero

Muchas personas consideran los cuarenta como una suerte de crisis, de etapa de decadencia, una situación cuesta abajo; sin embargo, entrar en la cuarta década de la vida, quizá se asemeje más a vivir una segunda adolescencia.

Ambas etapas vitales se caracterizan por experimentar una serie de profundos cambios que se desencadenan con alteraciones hormonales que traen transformaciones físicas y psicológicas importantes.

El cuerpo se rige por etapas y la mente también. Conocer los cambios que se van a producir durante este ciclo y cómo afrontarlos guarda cierta similitud con el adolescente que nota cómo se transforma y se desarrolla su cuerpo, pero también su mente.

A partir de esta edad, el metabolismo y el sistema hormonal condicionarán el funcionamiento de muchos procesos físicos, por lo que, si se quiere mantener la salud, es necesario establecer una serie de hábitos acordes al nuevo cuerpo.

Los cambios más importantes que experimentará una mujer a partir de los 40 años, pasan por tres factores clave: la alimentación, el cuidado de la  piel, y la mente.

Alimentación

A partir de esta edad, el metabolismo de una mujer cambia y sus necesidades alimenticias pueden variar.

Según explica Camilo Silva, especialista del Departamento de Endocrinología de la Clínica Universidad de Navarra, “con la menopausia cambia y se eleva el riesgo cardiovascular de las mujeres, el metabolismo disminuye y existe una tendencia a la ganancia de peso, ya que el organismo no lo distribuye igual”.

El especialista asegura que “se empieza a acumular grasa, sobre todo en el abdomen, y se produce un déficit devitamina D y de calcio”.

Silva recomienda la dieta mediterránea, ya que “es idónea para prevenir enfermedades relacionadas con la obesidad y la acumulación de grasa, como la diabetes, y para evitar grandes ganancias de peso”.

El pescado azul y los lácteos son buenos alimentos para suplir las carencias de vitamina D y calcio, además de prevenir la osteoporosis.

El ejercicio también sería fundamental para mantener una buena salud en esta época.

El especialista explica que el gasto energético y la quema de grasas “van en función de la masa muscular, por lo que si se pierde masa, se gana grasa”, y aconseja “realizar ejercicio, pero como una actividad física sostenible, vigilando los problemas articulares que se puedan producir con una mala praxis o una cantidad de deporte excesiva”.


Cuidado de la piel


La piel también comienza a experimentar una serie de cambios motivados por la alteración de los niveles hormonales.
Elena de las Heras, dermatóloga de la Asociación Española de Dermatología y Venereología, asegura que “el principal problema dermatológico que podemos encontrar a partir de los 40 son unas arrugas de expresión más marcadas, que son las que se tienen desde siempre, como las que salen al sonreír, y las arrugas producidas por el envejecimiento cronológico, las que se aparecen con la edad”.

La experta menciona también dos factores fundamentales para el estado de la piel, el sol y el tabaco. Según de las Heras, “el tabaco altera las fibras elásticas de la dermis, sobre todo alrededor de boca y ojos, dejando la piel más grisácea y apagada”, aunque matiza que “mientras los efectos causados por el sol son irreversibles, los del tabaco son reversibles”.

Las principales recomendaciones para cuidar la piel a partir de los 40 pasan por “dejar de fumar, hidratarse, ya que con la edad la piel se vuelve más seca y sensible, y protegerse del sol”.

La especialista destaca la variedad de productos dermoprotectores y productos cosméticos con fotoprotección que hay en el mercado. Además del uso de tratamientos, la experta insiste en la necesidad de “tener una buena higiene cutánea, la cual pasa, principalmente, por desmaquillarse todas las noches”.

Con la edad, también se pierde la calidad del pelo. De las Heras explica que las mujeres que han tenido hijos “suelen sufrir efluvio telógeno posparto, que es una pérdida del cabello provocada por una alteración en los niveles de estrógenos y progesterona”.

En estos casos, afirma la especialista, en algunas ocasiones el pelo se recupera, pero en otras no.

También existe el problema de la alopecia androgénica femenina, motivada por el déficit de hierro y de estrógenos, sobre todo a raíz de la menopausia.

Cómo afrontar psicológicamente los 40


Los cambios físicos y las experiencias vitales también transforman la mentalidad. En la mente residen gran parte de los problemas derivados de la edad, pero también sus soluciones.

Nieves Andrés Ramírez, psicóloga, terapeuta de conducta y miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Castilla y León asegura que “la salud psicológica depende mucho de si la mujer ha logrado todas o gran parte de las expectativas vitales que se ha propuesto”.

 Si no lo ha logrado, explica la experta, “esto puede generar depresión y problemas de ansiedad; sin embargo, la realidad es que se encuentra en una edad donde acumula una gran experiencia vital, pero aún es joven, lo que le da una ventaja que no ha tenido nunca para tomar decisiones y actuar de la mejor forma y la más consecuente y seguir persiguiendo con estas capacidades todos sus objetivos”.

La especialista afirma que “la madurez quita inseguridad y da fortaleza, por lo que es la mejor etapa para afrontar retos”.

Parte de los problemas psicológicos que irrumpen a partir de esta edad tienen que ver con la llegada de la menopausia, especialmente de sexualidad.

“A nivel sexual”, explica la experta, “la principal traba psicológica a la que se pueden enfrentar es a la de dejar de gustarse a sí mismas o sentir vergüenza a raíz de algunos cambios físicos”.

Nieves Andrés asegura que “la mayoría de las veces en las que disminuye el deseo sexual a estas edades es porque las mujeres no se sienten atractivas, algo que tiene gran parte de sus raíces en la educación recibida y la autoestima”.

La especialista resalta que hay que tener en cuenta que en estos momentos la mujer “se suele conocer mucho a sí misma, sexualmente hablando, por lo que se vivirá una sexualidad diferente, más reflexiva; aunque con la edad parece que este tema va en declive, la madurez sexual es en muchos casos más positiva y se puede disfrutar más del sexo”.

Lo más importante, destaca la experta, es “no ver la madurez como una situación de pérdida de cosas, sino como una ganancia de capacidad de reflexión y experiencia”, ya que, concluye, “la juventud está en la mente”. 

dmedicina.com

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