domingo, 1 de mayo de 2016

Alimentos anticáncer: ¿qué hay de verdad y de mentira?

Mucho se puede leer acerca de determinados alimentos anticáncer. En la mayoría de los casos no hay una evidencia científica que compruebe sus beneficios para este fin. “Es difícil atribuir un efecto protector o perjudicial de un alimento para algunos tipos de cáncer. 

Hay que tener en cuenta que  nuestra dieta está formada por numerosos alimentos que interaccionan entre sí, y conjuntamente con los factores genéticos y ambientales”, opina Marta Comas, dietista y nutricionista del Hospital Quirón de Barcelona.

Odile Fernández, médico de Familia y superviviente de cáncer de ovario reconoce que “no hay un remedio milagroso”. Pero, según ella, los alimentos procedentes del mundo vegetal contienen fitoquímicos, sustancias capaces de actuar como químicos. 

No están presentes en grandes cantidades, pero la experta indica que se ha visto la gran importancia que tienen en el paciente de cáncer. Por ello, sugiere comerlos con frecuencia.

Comas se muestra de acuerdo al decir que “en los distintos estudios epidemiológicos que se han realizado sobre la nutrición y el cáncer, se ha podido observar que un mayor consumo de frutas y verduras reduce el riesgo a padecer la enfermedad”.

Verduras crucíferas


Las plantas crucíferas son una especie del género Brassica. Dentro de ella están:

•  Rúcula.
•  Brócoli.
•  Col y repollo.
•  Verduras de hoja verde.
•  Nabo.
•  Berro.

Además de contener carotenoides, vitaminas C, E y K, folato, fibra y minerales, Fernández destaca que poseen glucosinolatos. Al masticar los alimentos, los glucosinolatos se descomponen en indoles e isotiocianatos que, según indica el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, ayudan a:

•  Proteger las células de daños al ADN.
•  Desactivar los carcinógenos.
•  Luchar contra virus y bacterias.
•  Tienen efectos antiinflamatorios.
•  Provocar la muerte celular.
•  Impedir el desarrollo de vasos sanguíneos tumorales.

Zanahoria, por sus betacarotenos


Al igual que otros alimentos, la zanahoria contiene elevadas cantidades de betacaroteno, que son responsables del color anaranjado de dichos alimentos. Los betacarotenos son sustancias antioxidantes.

Los antioxidantes son compuestos que protegen al organismo de daños que pueden resultar del propio metabolismo. “Minimizan el efecto de la oxidación que produce el organismo de forma natural. Dicha oxidación es la que responsable de potenciar la aparición del cáncer”, subraya Comas. 

Por el contrario, advierte de que “un exceso de antioxidantes (mediante suplementos vitamínicos) puede causar un aumento en el riesgo de cáncer”.

Tomate, cítricos, fresas, pimientos y coles

Todos estos alimentos son ricos en polifenoles y otras sustancias con acciones similares, que a su vez son ricos en antioxidantes.
El tomate, concreta Fernández, tiene licopeno, otra sustancia antioxidante. No todos los tomates tienen la misma cantidad de este componente. Según la experta, “cuanto más maduro está un tomate mayor cantidad de licopeno tendrá”. También destaca su contenido en vitamina A y C, y hierro

Té verde

El té verde también es antioxidante gracias a los polifenoles que contiene, según Fernández. “Se ha estudiado menos, pero parece que el té blanco sería más antioxidante”.

Legumbres y alimentos ricos en fibra

Comas alude a estudios recientes que indican que la fibra puede está relacionada con un menor riesgo de ciertos tipos de cáncer, en especial el cáncer colorrectal. 

Por esta razón, “se recomienda consumir alimentos ricos en fibra, como granos enteros, frutas, verduras y legumbres. Sin embargo, no se recomiendan los complementos de fibra para el fin de la prevención del cáncer”.

Especias mediterráneas aromáticas

“Todas las especias mediterráneas aromáticas tienen muchos terpenos, que son antiinflamatorios”, afirma Fernández, que cita algunas de estas especias:
•  Cúrcuma.
•  Jengibre.
•  Perejil.
•  Albahaca.
•  Pimienta.
•  Orégano.

Frutos rojos

Fernández destaca que los frutos rojos (fresas, cerezas, arándanos, frambuesas, grosella y moras) contienen ácido elágico, que “elimina toxinas de las células e impide que las sustancias cancerígenas del medio ambiente se conviertan en sustancias tóxicas para las células”.

Sobre otros alimentos, no hay acuerdo


Fernández opina que, si el yogur si es de calidad, natural y sin azúcar, “es bueno para el cáncer de colon por su efecto probiotico, al igual que otros alimentos fermenados”.

Comas no lo tiene tan claro: “no hay evidencia científica que nos indique que un consumo adecuado de yogur o cualquier otro producto lácteo este asociado a un mayor o menor riesgo de desarrollar ningún tipo de cáncer”.

En cuanto a la miel, por un lado Fernández considera que “si la miel es de la calidad y no está procesada, ni refinada, viene bien por el efecto antibacteriano”.  Comas, por su parte, descarta que haya evidencia científica de sus beneficios en el cáncer.

Lo mismo sucede con los frutos secos. Mientras Fernández alude a los beneficios antiinflamatorios del omega 3 de este alimento, Comas rechaza que se hayan comprobado sus beneficios.

Cómo cocinar los alimentos


Se desaconsejan algunos alimentos, como la carne o el pescado, cocinados a la brasa, al grill o a la barbacoa y algunos tipos de ahumados. “Esto se debe a que la combustión del carbón o a las altas temperaturas forman unos hidrocarburos y aminas que han sido clasificados como cancerígenos”, explica Comas. 

Pero no hay estudios que digan que un consumo ocasional tenga un efecto perjudicial en la prevención o tratamiento del cáncer.

Por este motivo, Comas aconseja un consumo prudente de estas cocciones, “así como dejar suficiente distancia entre la brasa y el alimento para evitar que se queme y retirar siempre las partes más negras antes de comerlo”.

Fernández completa diciendo que “cuanto menos procesado este el alimento, mejor”. Y sugiere comer la verdura cruda, al vapor o hervida a baja temperatura y durante poco tiempo.

En conclusión



“La mayoría de los alimentos mencionados anteriormente contienen sustancias antioxidantes, que son las responsables de minimizar el efecto de la oxidación que produce nuestro propio organismo de forma natural. 

Dicha oxidación es la que responsable de potenciar la aparición del cáncer”, recalca Comas

dmedicina.com

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