martes, 24 de abril de 2018

Los extraños agujeros en el Ártico que desconciertan a los científicos de la NASA

La extraña imagen que ves arriba fue tomada el pasado 14 de septiembre mientras un grupo de científicos de la NASA sobrevolaba el Ártico, en algún punto en la frontera entre Alaska y Canadá. Lo que vieron les dejó estupefactos: tres enormes agujeros en mitad del hielo con formaciones circulares alrededor. "No recuerdo haber visto esto nunca antes", reconoció John Sonntag, uno de los investigadores del grupo. La foto, reconoce la NASA, ha generado mucha intriga entre sus investigadores. Nadie tiene muy claro de qué se trata, así que han decidido preguntar a científicos de todo el mundo.
La fotografía se tomó durante uno de los viajes de la conocida como Operación IceBridge. Se trata del programa más ambicioso de la agencia espacial para mapear en 3D las capas de hielo del Océano Ártico y Antártico y analizar su evolución durante los últimos años. Lo que no esperaban los investigadores es encontrarse casi por casualidad esta formación de agujeros en el hielo para la que no hay explicación sólida. "De momento son todo especulaciones", explican.
Algunos detalles de la imagen son fáciles de explicar, asegura. Solo hay una certeza: se trata de una zona de hielo joven que ahora crece donde hace pocos años solo había agua. "Es muy probablemente una capa fina de hielo, suave y maleable", explica Don Perovich, un geofísico especializado en hielo marino del Dartmouth College. "Esto se puede apreciar en las ondas en forma de ola de la formación central".

Otro científico, Nathan Kurtz, de la Operación IceBridge, coincide en este punto: se trata de hielo surgido hace pocos años. Lo que no tiene claro, ni él ni ningún otro investigador, es qué es lo que ha generado tanto las ondas alrededor de los agujeros como los propios huecos. "No he visto nunca antes nada parecido", señala en un comunicado publicado por la página del Earth Observatory de la agencia espacial.
Hay dos posibles teorías que cobran peso: los agujeros pueden ser de origen animal o generados por corrientes submarinas de agua tibia. La primera teoría apunta a las focas. Estos mamíferos han podido crear los agujeros como vía de escape para salir al exterior, respirar y descansar. "Las ondas alrededor pueden ser resultado de las pequeñas olas de agua generadas cuando las focas salen al exterior", señala Walt Meier, científico en el National Snow and Ice Data Center de EEUU.
A la otra teoría, las corrientes de convección submarinas, se apuntan investigadores como Chris Shuman, de la Universidad de Maryland. "Suele ser agua poco profunda, así que hay bastante probabilidad de que sean manantiales de agua tibia o corrientes que fluyen desde las montañas hacia el interior y que hacen su aparición en este punto en particular", asegura.
Son solo algunas de las teorías más plausibles para explicar este fenómeno, aunque habrá que esperar a que la agencia espacial se pronuncie con una respuesta definitiva. No está claro que lo vaya a hacer. Nada mejor que una buena dosis de misterio científico para llamar la atención. Y en eso a la NASA no le gana nadie.

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