sábado, 5 de mayo de 2018

Tras ser amenazada de muerte, la primera piloto militar de Afganistán consiguió asilo en Estados Unidos

La primera mujer piloto militar de Afganistán era presentada por el Gobierno de Kabul como un símbolo de su política por mejorar las deplorables condiciones de las féminas en ese país. Pero tras ser reconocida en 2015 por del Departamento de Estado en Estados Unidos con el premio "Mujeres con Coraje", la pionera del aire pasó de ser una heroína a una traidora.
Niloofar Rahmani, una ex capitana de la Fuerza Aérea afgana, dejó su país de origen en 2015 para recibir entrenamiento en EEUU. Pero también lo hizo para escapar a las amenazas de muerte dirigidas contra ella y su familia, en un contexto donde no se espera que una mujer muestre ambición y escoja carreras tradicionalmente asociadas con los hombres.

Rahmani tenía 18 años cuando se alistó al ejército de Afganistán. Su anhelo era poder convertirse, algún día, en piloto militar; pero la naturaleza conservadora en extremo de su país la llevó a ser el blanco de cuestionamientos por su osada decisión.
No puedes verte sólo como una mujer, sino como un ser humano que cree en si mismo
Luego de graduarse en 2013 de la escuela de entrenamiento de pilotos, la aguerrida militar se convirtió en una figura pública. Eso atrajo la atención no deseada de la insurgencia talibán con amenazas de muerte que se fueron multiplicando. Incluso sus propios familiares, entre los que se incluían parientes como tíos y primos, consideraron a su profesión como algo avergonzante y se propusieron vengarse para recuperar el honor familiar.
Incluso sus padres y hermanos recibieron amenazas tras expresar públicamente su apoyo por la valiente mujer de los aires. Toda su familia tuvo que ser reubicada para evitar que su vida se vea comprometida. A pesar de dos atentados que casi le roban la vida a su hermano mayor, su círculo íntimo ha decidido permanecer en Afganistán, con excepción de una de sus hermanas que terminó migrando a los EEUU.
No fue sencillo terminar la escuela de vuelo, pero alguien tenía que aceptar el riesgo para que otras mujeres pudieran hacer lo que sueñan
El Ejército norteamericano reconoció que sería demasiado peligroso que Rahmani regrese a Afganistán, por lo que decidió otorgarle asilo. "Estoy muy feliz y agradecida a todos aquellos que hicieron esto posible" compartió la mujer piloto de 27 años. "Todo lo que deseo ahora es volver a concentrarme en mi sueño que es volar" agregó.
Rahmani recibió la noticia del otorgamiento del asilo el mismo día que tres ataques suicidas con bomba mataron al menos a 25 personas en su país de origen, entre ellos 11 niños y 9 periodistas.
Tras haber completado su entrenamiento con la nave de transporte militar C-130, Rahmani asegura que espera poder conseguir un trabajo dentro del mundo de la aviación civil.
"Finalmente puedo vivir mi vida en paz" explicó Rahmani, emocionada. "Ahora todas mis preocupaciones se centran en mi familia en Afganistán".
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